Tenten e Itachi conversaban en la sala, el té había dejado de humear hace mucho, y casi no había galletas en la pequeña bandeja.
Los dos jóvenes escucharon pasos provenientes desde la escalera y giraron la vista para observar a Hinata y Sasuke, pararse junto a la puerta de la sala.
Los cabellos de ambos lucían mojados, y aun que Sasuke traía una camisa negra y pantalones del mismo color, Hinata traía puesta la misma ropa.
Itachi se giro un poco, coloco su mano izquierda en la mejilla del mismo lado y apoyo el codo en la mesa ratona, mientras una mueca un tanto irónica se dibujo en su rostro. Tenten en cambio los observaba asombrada. Hinata lucía diferente, sus mejillas estaban sonrojadas y a la vez la veía feliz.
La castaña pudo percibir cierto brillo en sus ojos, que no percibía desde que Naruto le había roto el corazón hacia unos días.
-Buenas noches... –Dijo Itachi con naturalidad.
-Buenas noches... –Respondió la ojiperla percatándose de las palabras proferidas por Minato en la planta alta ¿Cómo explicaba la presencia de Itachi en su morada? ¿Acaso él lo sabía? ¿Sabía que había estado con su hermano menor?
-La charla fue larga al parecer... –Dijo Tenten un tanto ofuscada.
-Un poco... –Exclamó Sasuke con naturalidad.
-Hasta que al fin llegas Sasuke, llevo esperándote cerca de una hora tuve que interrumpir mi cita con Lara, solo para que me hagas esperar... –Refunfuñando un poco.
-Lo siento Itachi, puedes dejar de quejarte...
-¿Y bien que quieres? –Pregunto mientras su hermano y Hinata se sentaban a la mesa.
-Quiero que te quedes con las muchachas, yo debo ir a una misión y no quiero que se queden solas.
-¿Ayudaras a Kakashi? -Pregunto Itachi.
-Yo no le dije nada... –Dijo Tenten elevando las manos al cielo.
-¿Qué es lo que sabes Itachi? –Inquirió Sasuke.
-Lo suficiente como para mantenerme alejado por ahora Sasuke...
-Sabes que nuestro clan esta envuelto en esto...
-Lo descubrí hace poco...
-¿Y que piensas hacer?
-Ya te dije... nada por ahora...
-Pero... piensas quedarte así sin mas... viendo como intentan destruir Konoha.
-Entiende Sasuke... no podemos actuar aún, pero supongo que no podré disuadirte fácilmente a ti verdad...
-No... Ya tomé mi decisión atraparé a Madara a como de lugar.
-Entonces yo me quedaré aquí hasta que regreses... –Mirando a su hermano con cierta mueca alegre en sus labios.
-Gracias...
-Será mejor que prepare algo de cenar ¿o ya debes irte Sasuke? –Pregunto Hinata.
-No en unas horas... -Mirando su reloj de pulsera.
-Bueno iré a cocinar. –Dijo mas contenta.
-Yo te ayudaré Hinata... –Expreso Tenten.
Ambas jóvenes salieron con rapidez de la sala dejando a los muchachos solos.
En la mansión Hyuga...
Neji y sus dos guardaespaldas, llegaron casi al atardecer a la casa Hyuga. Al entrar en la mansión los recibieron cuatro hombres de seguridad. Dos de ellos se hicieron cargo del coche de Neji y los otros dos guardaron silencio y se apostaron a las puertas de la casa.
La casa era de por sí enorme; una larga y espaciosa sala, recibía a los visitantes y a través de la cual se comunicaban todos los corredores y las escaleras del primer piso.
Neji y Lee se despidieron de Sai quien partió rumbo a uno de los corredores del fondo a su habitación, para prepararse para la misión. Ambos muchachos caminaron un largo trecho hasta llegar a la sala de estar.
La misma constaba de varias estanterías con libros de los más variados. Una ancha chimenea descansaba junto a un ventanal, cuyas rojas cortinas se enlazaban permitiendo observar el anaranjado atardecer. Varios sofás color bordó se ubicaban en el centro de la sala rodeando a una alfombra color crema. Las paredes estaban revestidas con cuadros de artes rusticas, intercalados con alguna que otra mascara nativa traída desde el extranjero Al entrar una voz reconocida los recibió con alegría.
-¡¡Neji!! ¿Dónde estabas? ¿Te estuve buscando desde hace un buen rato? –Preguntó una muchacha de cabello negro y semí largo, sus ojos perlados brillaban con gran intensidad.
-Tenía que salir... es todo...
-¿Acaso me ocultas algo Neji? –Pregunto con suspicacia.
-Discúlpeme Neji-sama si no es mucha molestia me gustaría retirarme necesito tomar una ducha y descansar.
-Si claro Lee ve.
-Con permiso, Señorita Hanabi. –Lee hizo una respetuosa reverencia y salió de la sala con rapidez.
-¿Y bien no vas a decirme? –Exclamó Hanabi tomándolo por el brazo y arrastrándolo hasta uno de los sofás.
-¿Qué quieres que te diga Hanabi? –Dijo el chico algo ofuscado.
-Donde estuviste que más...
-Bueno creo que soy ya mayorcito como para que me controles.
-Lo sé pero eso no significa que no te cuide. –Inquirió sonriente.
-Pues... conocí a una chica... –Suspirando un poco.
-¡¡Vaya te flecho por lo que veo!! ¿Y es bonita?
-Es preciosa... –Sonriendo, mientras recordaba los hermosos ojos de Tenten.
-¿Cómo se llama? –Pregunto Hanabi más curiosa.
-Tenten...
-Es un bonito nombre... ¿Y como la conociste? –Tratando de sacarle bocado pues su primo no era tan abierto con ella como lo había sido con Hinata.
-Por accidente...
-¿Cómo esta eso?
-Hanabi no tienes otra cosa que hacer como estudiar por ejemplo...
-¡¡Ahh!! Ya estudie bastante por hoy y como estaba aburrida decidí armar el árbol de navidad aquí, ya que papá no quiere verlo en la casa. –Echándole una ojeada al inconcluso árbol a medio armar el cual parecía erguirse un tanto triste.
-¿Quieres que te ayude? –Dijo Neji levantándose de su asiento y tomando un par de adornos entre sus manos dispuesto a cumplir con aquella tarea.
-Gracias... Nunca imagine pasar una navidad sin mi familia... –Comentó algo triste mientras se apoderaba de unas pelotitas brillantes alojadas dentro de una caja.
-Pero aun tienes a tu padre Hanabi y me tienes a mí. –Observándola llorisquear un poco, pero enseguida limpio aquellas cristalinas gotas con algo de rudeza.
-Lo sé... pero extraño su risa, sus caricias y sus palabras de aliento. Extraño verla rondar alegremente por toda la casa... ¡¡Extraño a mi mama!!
-Hanabi... –Neji la abrazo con fuerza.
-Todos la extrañamos, pero yo estoy seguro que ella no querría verte llorar...
-Sí, lo sé...
-Terminemos de armar el árbol quieres. –Dijo Neji con mas alegría intentando motivarla un poco. –Estamos bastante retrasados con las fechas.
-Si... aun que ya lo había armado, pero no me gusto como quedaba y lo desarme otra vez...
-Hanabi, este árbol es bastante grande como para que lo estés armando y desarmando es una tarea un tanto fastidiosa... –Dijo un poco agobiado el muchacho.
-Es que no me queda igual que a ella... –Profeso nuevamente con tristeza.
-¿A ella?
-Hinata era la que se encargaba de estas cosas, siempre armábamos el árbol juntas, pero este año no será así.
-¿La extrañas Hanabi? –Le pregunto Neji mirándola a los ojos.
-Claro que sí... pero lo que hizo no tiene perdón Neji, ella nos traicionó... ella asesino a mamá... –Mordiéndose los labios.
-Eso fue un accidente Hanabi... ¿Tu crees que Hinata queriendo como quería a tu madre sería capaz de una cosa así?
-Al principio no lo creí Neji... pero ahora no sé que pensar... intento razonarlo, comprenderlo pero no logro entenderlo... ¿por qué hizo lo que hizo? ¿Por que? -Sentándose en uno de los sofás.
–Deberías hablar con ella Hanabi... darle la oportunidad de que se explique, de que te cuente como en verdad sucedieron las cosas.
-¡¡No quiero!! Ella... ella... ha lastimado a esta familia y ha herido mortalmente a papá. Casi no lo veo sonreír Neji, simplemente se encierra en su despacho y permanece allí horas y horas. Ni siquiera pasa tiempo conmigo, solo lo veo en la cena y con mucha suerte en el almuerzo... Me siento sola...
-Pero tu papá esta contigo Hanabi, y me tienes a mí, incluso tienes a Kiba, el te quiere mucho.
-Si... y yo también lo amo con todo mi corazón, pero siento que en parte fui causante de este desastre. Si yo no hubiese seducido a Kiba, él y mi hermana estarían casados, mi madre estaría aquí y mi papá sería feliz. –Expreso con algo de rabia.
-¿Y que hay de ti Hanabi? ¿Serías feliz viendo al hombre que amas con tu hermana?
-Ciertamente no lo sería, pero me sentiría menos culpable...
-Sabes las cosas suelen pasar por alguna razón, aun que al principio no las entendamos, todo pasa por algo y si eso debía suceder, pasaría aun que tu tuvieras toda la intención de evitarlo.
-¿Tu crees? –Inquirió mirándolo a los ojos.
-Sí... Vamos ni tu ni Hinata tienen la culpa de nada... -Acariciándole el cabello.
-¿Y como esta? –Inquirió la chica cabizbaja.
-¿Quién? –Preguntó algo distraído.
-Hinata quien más... fuiste a verla no es cierto...
-Por que crees que fui a verla...
-Pues nunca permaneces tanto tiempo fuera de la mansión...
-Eso no significa que la halla visto... como te dije conocí a una chica.
-No lo dudo, pero también viste a mi hermana...
-Ya dije que no... –Comentó algo molesto.
-Eres malo mintiendo Neji...
-Joven Neji, el señor Hiashi quiere verlo. –Exclamó una voz desde la puerta.
-Sí... gracias Pain... –Mirando ahora aquel traidor asomado en la puerta de la sala.
En la mansión Uzumaki...
Un taxi, se estaciono a las puertas de una gran reja, en cuyo frente se hallaba enmarcado en bronce, la figura de un siniestro lobo, cuyos dientes podían llegar a causar pavor en mas de un distraído; él mismo era parte del escudo que representaba al clan Uzumaki.
Una figura algo triste y sombría bajo de aquel coche, pago el viaje y observó unos instantes las luces del mismo perderse en la lejanía, luego percibió el portero y lo presiono con algo de vacilación.
-¿Quién es? –Preguntó una voz femenina al otro lado de la transmisión.
-Mi nombre es Sakura Haruno, necesito hablar con el joven Naruto ¿Se encontraría en casa por favor? –Dijo la muchacha con nerviosismo.
-Si, aguarde un momento le anunciaré su visita. –Colgando la bocina.
¿Era correcto que estuviese ahí? Quizás lo mejor era irse, volver a la casa de Ino y llorar amargamente su desilusión amorosa. ¿Qué haría Naruto? ¿La consolaría acaso? ¿Qué buscaba allí? ¿Venganza? ¿O solo un hombro donde llorar?
-Creo que lo mejor será que me vaya... –Dijo en voz baja y casi imperceptiblemente.
-El Señor Uzumaki la recibirá, señorita Haruno, por favor pase. –Contesto la voz femenina nuevamente, deteniendo su huída.
Sakura pudo escuchar una estridente bocina y el crujir de las verjas abriéndose. Tres figuras enormes aparecieron para escoltarla hasta la casa.
-Señorita Haruno, acompáñeme por favor... -Dijo uno de los guardaespaldas de la mansión.
-Gracias. –Comento la pelirosa, siguiendo a sus tres acompañantes.
La chica camino un largo trecho hasta hallarse a las puertas de la casa, el guardia de seguridad abrió aquella puerta permitiéndole la entrada al recibidor. Hacía tanto que había estado ahí, que ya casi la desconocía completamente.
La muchacha recordó las veces que Naruto, Sasuke y ella correteaban de aquí para allá volviendo completamente locos a los empleados del lugar.
-Aguarde un momento aquí enseguida la atenderán. –Exclamó el hombre sonriendo.
Después de que el guardia se hubo retirado, la muchacha permaneció sola durante algunos instantes. Decidió echar un vistazo al lugar; el recibidor constaba de un largo y ancho pasillo, muy iluminado. Varias estanterías adornadas con flores se apostaban a cada lado del pasillo en intervalos irregulares.
Hermosos cuadros de paisajes colgaban graciosamente de aquellas paredes, la mayoría eran recuerdos traídos por Minato de sus locas aventuras y viajes por el mundo en busca de clientela y negocios.
La pelirosa sonrió por unos momentos al notar, un cuadro en particular, en donde ella Naruto y Sasuke, posaban para el retrato, tomado hacía varios años en el jardín de la casa. La muchacha se acerco apenas y lo toco con cuidado, deseaba que sus recuerdos se inmortalizasen tan gratos, como los guardados en esa vieja pintura, recuerdos felices y más amenos.
-Señorita Sakura, buenas noches, es un placer volver a verla. –Exclamo una mujer mayor a quien recordaba volverla completamente loca, con sus travesuras como futura doctora.
-Buenas noches Matilde... –Haciendo una reverencia a aquella mujer extranjera, cuyo acento no se desbarataba con los años.
-El joven Naruto la espera en la sala, acompáñeme. –Dijo la mujer.
-Gracias...
Sakura la siguió en silencio a través del corredor, pasaron por varias salas de la casa hasta llegar al ala oeste de la misma, allí la mujer llamó a la puerta con delicadeza.
-Joven, la señorita Sakura esta aquí. –Pronuncio con animo.
-Hazla pasar Matilde... –Exclamó la voz de Naruto desde el interior de la habitación.
-Pase jovencita, y permítame decirle que se encuentra usted bellísima, como me gustaría que el joven y usted se casasen algún día, harían una hermosa pareja. –Dijo la anciana suspirando.
-Ya veremos... gracias por el cumplido Matilde. –Adentrándose en la habitación.
Sakura ingreso ha aquel que era el despacho de Minato, y que actualmente ocupaba su único heredero. A diferencia del resto de la casa, el mismo no era demasiado grande pues Yondaime solía bromear con que le bastaba el resto de la casa para perderse, así que prefería que sus cosas y papeles fueran más fáciles de encontrar dentro de su oficina.
Aun así, el mismo contaba con varías estanterías, la mayoría con revistas y catálogos, de la empresa. Unos cuantos libros de ventas y estrategias comerciales, que tanto aturdían a Naruto, se encontraban ahora arrumbados en otra estantería más vieja cerca de un enorme ventanal, cuyas cortinas de seda verde, cubrían completamente el paisaje. Del techo colgaba una enorme lámpara con varios cristales que flotaban inmersos entre las luces, y finalmente otros caían con gracia hacía abajo casi en punta.
La oficina tenía dos sofás color verde agua, anchos y cómodos con dos o tres almohadones colocados graciosamente sobre el espaldar de los mismos.
En el centro de la sala una inmensa alfombra color verde oscura se desplegaba por gran parte de la habitación.
Al fondo de la oficina se hallaba un inmenso escritorio de varios siglos de antigüedad, comprado por Minato para Kushina, quien disfrutaba de las cosas antiguas, pero que finalmente acomodaba por todo su hogar.
Naruto se hallaba inmerso en algunos papeles, al verla llegar se puso de pie y fue a su encuentro, el rubio intuía que algo no iba bien, pues el semblante de Sakura era notoriamente apesadumbrado.
-Hola Sakura... –Exclamó dándole un fuerte abrazo, como siempre solía hacer al verla tan triste.
-Hola... Naruto... –Dijo la chica rompiendo en lagrimas.
-¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras? –El chico la miró a los ojos y trato de secarle algunas lagrimas, mas la muchacha no cesaba de llorar.
-Sasuke... él... la ama... –Sakura se echo en sus brazos mientras sollozaba amargamente.
-Te lo dije Sakura... –Exclamó mordiéndose los labios. –Ven vamos a sentarnos... –Acompañándola al sofá más próximo.
-Esto es mi culpa, yo no quise verlo... soy una tonta...
-No eres una tonta, ni nada que se le parezca, él no se merece que tú lo quieras Sakura.
-Pero debí darme cuenta antes... debí reaccionar a tiempo en cambio solo hice la vista aun lado esperando y deseando con todo mi corazón que su accionar para con Hinata no fuera mas que cariño o atención, pero me equivoque... –Tratando de secarse las lagrimas.
-Toma... –Entregándole un pañuelo que traía en su bolsillo. -¿Qué fue lo que paso?
-Mientras él... mientras me besaba... me dijo ¡¡Te amo Hinata!! –Echando a llorar nuevamente.
-Lo siento Sakura...
-Me fui de ahí les dije con odio que fueran felices, pero se que me dolerá en el alma si eso llegará a pasar.
-¿Y Hinata que dijo? –Pregunto Naruto inquieto.
-Hinata no estaba con nosotros en la sala, pero llego para ver la escena final y mi desprecio hacia ambos, luego salí corriendo, sé que ella intento seguirme pero me escabullí con rapidez y tome un taxi... pensaba ir a lo de Ino pero... necesitaba hablar con alguien mas, necesitaba hablar contigo... –Naruto la abrazó con fuerza. –Se que tu la amas Naruto, pero ella... sucumbirá ante Sasuke, yo lo sé... él es demasiado encantador y es un buen chico... –Aun aferrada a su pecho.
-Lo se Sakura... pero en todo caso será así sin importar lo que los dos sintamos ¿No crees? –Dijo Naruto abrazándola con fuerza, sabía que la chica tenía razón, pero le dolía en el alma que Hinata llegase a amar a otro, en especial a su hermano, a su amigo...
-¿Ya te diste por vencido Naruto? ¿No piensas hacer nada para recuperar a Hinata? –Mirándolo ahora a los ojos.
-No...
-¿No la amas? –Pregunto la pelirosa.
-Si, aun la amo pero...
-¿Pero que?
-No puedo perdonarle lo que hizo... quizás fue un accidente pero el echo de ser quien es, el echo de mentirme descaradamente como lo hizo no me deja hacerlo, no podría vivir así, con ese rencor el resto de mi vida.
-¿Entonces estamos solos como al principio? –Exclamó Sakura con tristeza.
-No estamos solos me tienes a mí y yo te tengo a ti Sakura.
-Naruto... ¿Crees que fue un error haber terminado?
-Seguramente lo fue... Míranos ahora sufriendo por algo imposible y sin futuro...
-Quizás tengas razón. –Exclamó la muchacha
-Quizás... –Contesto él.
Naruto la miro a los ojos, aquel verde esmeralda resaltaba aun mas por tantas lagrimas. Recordó las veces que la había deseado en silencio, en su más tierna edad, y las veces que la había echo suspirar tras varias noches de frenesí y deseo.
El chico acaricio su rostro con dulzura y luego la besó apasionadamente, sus labios aun conservaban la calidez y sensualidad que tantas veces lo obnubilaba.
Sakura se sintió extraña; pero a la vez la exquisita sensación de los besos propinados por el chico la ayudaba a olvidar y la extasiaban hasta tal punto que la hacían perder la cordura.
El beso se torno más intenso, mas dulce, mas apasionado, tanto que un intenso calor los envolvía ahora completamente.
La chica se separó de él un momento y se acomodo con ligereza sobre sus piernas, Naruto solo la ayudo a acomodarse mientras la besaba con desenfreno.
-Naruto... –Exclamó la muchacha en un grito casi ahogado al sentir las manos del joven sobre su pecho, mientras el rubio las escabullía con ligereza debajo de la blusa, la cual le quito con gran destreza.
Tras haber perdido su blusa, ambos volvieron a besarse con pasión. Sakura le ayudo a quitarse la camisa mientras apreciaba la urgencia del chico por hacerla suya; como no sentía desde hacía, ya casi, un año atrás.
Sakura se levanto un momento y se quito la ropa interior volviendo a acomodarse sobre el joven quien, le subió con rapidez la pollera y se acomodo dentro de ella.
La muchacha suspiraba con desenfreno y erotismo, mientras se movía rítmicamente sobre el chico quien se había recostado un poco sobre el sofá y ahora la acariciaba con deleite.
¿Realmente haría lo correcto? ¿Podría Sakura quitar a Hinata de su corazón? Estaba claro que si Sasuke estaba libre y sabiendo como era el chico la conquistaría sin remedio.
Quizás si tuviese el coraje de perdonar, quien estaría en ese momento suspirando de deseo, sería Hinata, aquella muchacha sencilla y de buen corazón que había llegado a conquistarlo. Pero el echo de ser una Hyuga, el echo de mentirle, lo enfurecía, le indignaba... Él siempre había intentado ser sincero con ella, incluso él y Sakura habían terminado por ella y sin embargo ella jamás pensó en el daño que una vil y cruel mentira le podría causar a su corazón.
No quería lastimar a Sakura, ella también había sufrido mucho, pero el echo de estar así con él, el echo de acariciarse y besarse con lujuria le ayudaba de alguna manera a aplacar el dolor y el vació impregnado en su alma y en su corazón.
En casa de Hinata...
-Dime Sasuke ¿Qué tal te fue con Hinata? ¿Hablaron mucho? –Preguntó Itachi con picardía.
-Si... –Guardando silencio.
-¿Y se ducharon juntos? –Mirándolo con algo de soberbia.
-¿Por qué lo preguntas?
-Por que va hacer Sasuke... ambos traían el cabello mojado y venían de arriba o me equivoco... Tenten me dijo que pelaste con Sakura y que Hinata subió a reconfortarte.
-Hinata no fue a reconfortarme, fue a hablar conmigo... –Comento con severidad.
-¿Y cuando decidieron acostarse antes o después de la charla?
-¿Qué sabes Itachi?-Refunfuño el muchacho.
-Bueno como tardabas fui a buscarte y bueno debo decir que sonaba muy entretenida... la charla digo. –Sonriendo con cinismo.
-Pues bien... si... estábamos juntos... mas contento... –Cruzándose de brazos.
-No sé sí tanto como tú. –No aguantando la risa.
-Búrlate lo que quieras... pero si tienes razón soy feliz...
En la cocina...
- Hinata ¿Acaso te volviste completamente loca? –Gruño un poco la castaña.
-No entiendo ¿por qué lo dices Tenten? –Haciéndose la desentendida ¿Acaso Tenten lo sabía tal como sugirió Minato?
-Bueno es obvio, mírate el cabello, mírate la sonrisa de oreja a oreja... –Pronuncio aun más sorprendida.
-Recuerdas lo que me dijiste Tenten... –Dejando las ollas de lado y mirando a la castaña a los ojos.
-Pues... que seas feliz...
-¿Entonces? –Haciendo que Tenten la mirara aun más detenidamente.
-Haber déjeme ver si entiendo... Hace una hora, suspirabas de amor por Naruto, y ahora me dices que estas profundamente enamorada de Sasuke... ¿O yo estoy mal y no comprendo nada del amor o tu Hinata estas sumamente confundida? –Caminando hasta la puerta de la cocina la cual atravesó. Hinata la observo y la siguió en silencio, sabía que hacerle entender a Tenten su decisión seria bastante complicado.
-Siéntate un momento Tenten... –Le pidió a la muchacha que permanecía parada a su lado.
-¿Y bien? –Expresó aun confusa tras sentarse en las pequeñas escalinatas que daban al jardín.
-¿Lo sabes no es cierto? ¿Sabes que yo y Sasuke estuvimos juntos? –Entrecerrando los ojos y acomodándose a su lado.
-Pues si... subimos con Itachi a buscarlos y nos encontramos con la sorpresita. -Pronuncio aun molesta.
-Sé que todo esto es muy confuso incluso para mí también lo es, pero lo cierto es que cuando Sasuke me beso... nunca creí que él pudiese despertar esto en mí, comprendes...
-La verdad no...
-Amo a Naruto y siempre lo querré, pero hay dos grandes problemas, el primero es que soy una Hyuga y el un Uzumaki y por más que los dos sintamos cariño por el otro, es como querer juntar el agua y el aceite.
-Pero Hinata no debes darte por vencida... Naruto... él –Mirándola a los ojos.
-Naruto... –Prosiguió la ojiperla. –Él no me perdonara por ser la causante de la muerte de su padre, sé cuanto ha sufrido su ausencia y entiendo perfectamente que el que me tenga que ver a los ojos cotidianamente, no le ayudará a aplacar ese dolor, ni mi culpa, por ocasionárselo. Siento una espina clavada en mi corazón, y por mas que yo lo quiera y él a mí, ninguno de los dos estaremos cómodos jamás.
Naruto es un buen chico y se merece ser feliz Tenten, yo a estas alturas no soy capaz de brindarle la felicidad que se merece, ni él a mí.
-Le vas a romper el corazón Hinata, y no es que lo defienda por que en este preciso instante quisiera estrangularlo, pero si algo lo conozco, después de estos dos largos años, es que él te ama mas que a nada y eso no va a cambiar; pero cuando sepa esto... –Tenten calló súbitamente y se mordió los labios, Hinata solo suspiro y observo el cielo estrellado de Konoha..
-Sé que le dolerá... pero le dolerá mas el vivir con el rencor y la falta de perdón hacia mí. Además estoy segura de que será feliz lejos de mi lado, lo espero de corazón. –Hinata comenzó a derramar copiosas lagrimas Tenten la miraba bastante desconcertada.
-¿Y que harás Hinata volverás a darle una oportunidad a Sasuke?
-Le daré mas que eso Tenten... Le daré mi alma, mi corazón, mi vida, por que él ha sido el único hombre que me ha amado sin reservas, sin juzgar, y fue capaz de dejarme ir solo para que yo fuese feliz con Naruto, aun que se le desgarrara el corazón, lo hizo por mí. ¿Y sabes una cosa Tenten?
-¿Qué cosa? –Mirándola a los ojos.
-Me hace feliz... muy feliz... y no lo vi hasta que él me besó, hasta que me dijo que me amaba y me hizo suya... en ese preciso instante supe que lo amaría mas de lo que nunca me hubiese imaginado. ¿Sabes otra cosa Tenten?
-¿Qué cosa? –Tenten se asombro de lo feliz que se veía ahora la muchacha, era como si una Hinata hubiese muerto hacía tan solo una hora, y en esos precisos momentos, se hallara frente a otra mujer distinta, jovial, radiante; por un instante creyó que no era su mejor amiga, aquella desvalida chica que en lo único que pensaba hacía tan solo unos días, era en morir.
-¡¡Lo amo!! –Hinata volvió a sonreír, y la castaña entendió que la joven había tomado una clara decisión, el problema sería cuando tuviera que afrontar esas decisiones.
-Pues creo que tu decisión es un poco confusa, pero si es lo que realmente te hace feliz te apoyaré por que eres mi amiga, y para eso estamos los amigos. ¿Pero dime una cosa Hinata?
-Sí... –Tras darle un tierno abrazo a la muchacha.
-¿Qué tal es Sasuke en la cama? Debe ser genial por que para hacerte cambiar de opinión en un rato ¡¡Uhh!! –Exclamó la chica en tono burlón.
-Bueno no tengo demasiada experiencia para hacer comparaciones Tenten, pero si puedo decirte que es ¡¡Fantástico!!
Ambas muchachas echaron a reír, con picardía y charlaron un poco mas acerca de la gratificante experiencia. Luego retomaron a sus deberes para intentar cocinar algo delicioso para los dos muchachos.
En la oficina de Kakashi...
El peliblanco preparaba unos papeles ansiosamente sobre su escritorio, había planeado esta emboscada desde hacía tiempo, cada minucioso detalle había sido observado y estaba completamente seguro de que nada, absolutamente nada, podría llegar a salir mal.
-¡¡Capitán!! Aquí esta la lista de oficiales que estarán de servicio esta noche. –Exclamó Kabuto acomodándose los anteojos.
-Gracias Kabuto... ¿Has visto a Yamato? –Pregunto Kakashi acomodándose el cabello y revisando la planilla entregada por el muchacho.
-Pues no lo he visto, pero seguramente estará en el baño, como yo vengo de la galería de armas no lo he visto aquí arriba.
-Esta bien luego lo buscaré... –Sumergiéndose nuevamente en la planilla.
-Me retiro capitán con su permiso...
-Sí, sí adiós. –Dijo algo ensimismado en sus papeles. –A propósito Kabuto. –Volviendo a mirar al chico quien salía de la oficina.
-Sí señor...
-Son dos cosas... La primera es que quiero felicitarte por esté gran trabajo, si no fuese por tu olfato y astucia seguramente no podríamos llevar a cabo esta operación hoy.
-Muchas gracias señor. –Contesto Kabuto bastante asombrado, Kakashi pocas veces solía felicitarlo.
-Quiero que sepas que ya he hecho mi informe al Hokage con respecto a tu desenvolvimiento y pronto serás ascendido. Junto con ello, podrás disponer de algunos agentes a tu servicio y un excelente sueldo ¡¡Felicitaciones!!
-Muchísimas gracias señor. –Kabuto creía que en cualquier momento le daría un sincope.
-Bueno puedes retirarte, a se me olvidaba en un rato vendrán dos muchachos, quiero que ni bien lleguen los lleves con los maquillistas, aquí tienes sus nombres. –Entregándole un papel con los mismos.
-Si, no habrá problemas capitán... –Algo desconcertado pues no reconocía esos nombres.
-Otra cosa mas... –Guardando un breve silencio y observándolo de reojo. –Nadie debe saber de estas dos personas, ellos participaran en la operación.
-¿Son agentes especiales? –Pregunto Kabuto.
-Algo así... solo asegúrate de que cuando lleguen me avises personalmente que están aquí ¡¡Entendido!!
-Claro... Con su permiso.
Kabuto se retiro algo inquieto, y a la vez asombradísimo, Kakashi pocas veces era tan amable, o se traía algo entre manos o la presencia constante de la señorita Shitzune le había cambiado el humor. ¿Por otro lado quienes serían esos sujetos a quienes debía disfrazar?
En la mansión Hyuga...
Neji camino un largo trecho cruzando la mayor parte de la casa, para llegar al despacho de su tío Hiashi Hyuga. El muchacho golpeo la puerta y espero para entrar, la figura de Pain se había desvanecido varios corredores atrás. ¿Qué debía hacer? Si Kakashi tenía razón lo mejor era esperar, pero que su tío no supiese un echo tan relevante, le daba escozor.
-¿Quería verme tío Hiashi? –Pregunto tras entrar al despacho.
-Si Neji, entra y siéntate por favor...
-Claro... –Dijo el muchacho cumpliendo de inmediato la orden.
-He estado haciendo unos cálculos y a pesar de todo lo que esta sucediendo, necesitamos continuar con el negocio.
-Comprendo...
-Bueno veraz... he decidido abrir otra fabrica en la aldea de la lluvia, el lugar si bien esta bastante urbanizado, no cuentan con tantas inversiones echas ahí y creo que sería una buena oportunidad para expandirnos.
-Si he oído acerca del lugar, al parecer es una preciosa ciudad con buenas posibilidades de prosperar.
-Sabría que te gustaría... –Exclamó con cierta jovialidad lo que alegró el corazón de Neji, pues su tío hacía un año que casi no reía. -En fin he hecho un estudio de mercado y un calculo en cuanto al capital que necesito invertir. He puesto algunos operarios y agentes de bolsa para que se encarguen de iniciar la construcción de la nueva sucursal y quiero que tú te hagas cargo de ella.
-¿Qué? ¿Yo? –Neji no podía creerlo.
-Por supuesto, se que eres joven, pero también muy capaz, lograras acompasarte enseguida eres un genio Neji de eso no hay duda, al igual que lo fue tu difunto padre.
-Pero un puesto así le correspondería a Hanabi ella es quien debe hacerse cargo por ser familiar directo suyo, a pesar de pertenecer a las ramas secundarias de la familia.
-No... Hanabi debe permanecer en Konoha, no solo por su seguridad, sino también por que ella se hará cargo de la herencia y del clan Hyuga.
-¡¡Pero eso le corresponde a Hinata!! Es la primogénita.
-Mi hija murió en el accidente hace ya diez meses, como corresponde Hanabi ocupará su lugar a pesar de no haber sido la primogénita.
-¿Pero Tío, Hinata está viva, acaso piensa desheredarla y desampararla? –Expresó con preocupación, al parecer su tío no estaba muy dispuesto a perdonar a Hinata.
-¡¡Ya basta Neji!! He dicho que mi hija esta muerta y punto final, ahora volvamos a la situación, te harás cargo de la empresa en la aldea de la lluvia. –Dijo Hiashi con severidad.
-¿Y cuando debo partir? –Pregunto con resignación.
-En unos seis meses mas o menos, te iré buscando un hogar allá para que te establezcas y mientras esperaremos a que la fabrica este acabada.
-Entiendo... lo haré pero antes... Tío hay algo que debo decirle con respeto a Hinata.
-¡¡Neji acaso no fui claro!! -Grito Hiashi con tono más severo.
-Si lo fue, y espero que antes de que termine de sepultar por completo a su hija me escuche...
Neji comenzó a hablar con Hiashi necesitaba demostrarle, que de alguna manera, su hija mayor no era tan inútil como pensaba, y que a pesar de su desprecio, su falta de amor, cariño y perdón, la muchacha era tan fuerte como para seguir adelante.
Horas mas tarde en casa de Hinata...
Después de haber cenado y de una larga sobremesa, Hinata preparo un poco de té para los cuatro. Al ingresar a la sala noto que Sasuke no se hallaba ahí, Tenten e Itachi ahora conversaban sobre estrategias de combate y algunos trucos, que el joven se esmeraba por que la castaña lograra entenderlos.
-¿Oigan chicos y Sasuke? –Pregunto la ojiperla dejando la bandeja sobre la mesa.
-Unos minutos y ya lo extrañas Hinata... –Dijo Itachi con cierta picardía.
-Bueno... no es que... yo... ¡¡Ahh!! Solo preguntaba es todo.
-Fue a buscar unas cosas a la habitación.
-¿Y fue solo? –Pregunto la chica algo asustada al recordar el episodio con Minato en el cuarto de baño.
-Si ¿Acaso crees que mi hermanito le teme a la oscuridad o cosas por el estilo? –Preguntó Itachi con soberbia.
-No, no es eso...
-Mira ahí lo tienes... –Exclamó el muchacho al ver entrar a su hermano por la puerta.
Sasuke traía consigo un bolso de mano, un cinturón un poco raro y una extraña vara en su mano izquierda.
-Veo que te alistaste... –Inquirió Itachi con simpatía. -¿Solo llevarás eso?
-¿Qué tiene de malo Itachi no soy un bebe sé elegir muy bien mis armas?
-Esta bien no te enfades.
Hinata lo observo sorprendida, nunca había visto a su valiente paladín así vestido y con cosas tan extrañas encima. Sasuke se dio cuenta de su mirar y le sonrió.
-¿Puedo preguntarte algo Sasuke? –Pregunto la chica algo hipnotizada.
-Sí, claro. -Acercándose a su lado.
-¿Eres algo así como James Bond?
-¿James qué? –Dijo Sasuke molesto por las risotadas de Itachi quien nunca en su vida se había tentado tanto.
-James Bond el agente 007, es un espía ultra famoso, que además vive completamente rodeado de hermosas mujeres locas por él. –Hinata lo miraba sería al hablar.
-¿No me digas que eres fanática de esas películas Hinata? –Pregunto Tenten sonriendo.
-Si me fascinan... –Dijo mientras sus ojos despedían brillos de colores.
-¿Y como puede ser un espía si todos lo conocen? –Pregunto Sasuke.
-Bueno, no lo sé, supongo que tiene encanto y siempre derrota a los malos... –Volviendo a sonreír. –Así que imagino que no deben quedar testigos de sus trabajos ¿Tu también haces eso o no?
-Digamos que sí... similar quizás...
-Sobre todo por estar rodeado de bellas mujeres... –Dijo Itachi con picardía nuevamente haciendo que Sasuke le echará una mirada fulminante.
-Ya sabía que lo seguían las mujeres... cuando lo conocí y me acompaño a la sala de primeros auxilios las enfermeras lo seguían como locas, luego en la calle, el hospital, en el festival... –Hinata iba elevando sus dedos a medida que enumeraba las veces que las chicas perseguían a Sasuke. –Y eso que no saben que es como James Bond de lo contrarío ya lo hubiesen violado. –Dijo con gracia.
-Es verdad. –Tenten también echo a reír a carcajadas.
-Sería un trabajo que yo haría con gusto. –Sentencio Itachi sonriente.
-Ya dejen de tomarme el pelo, depositando la vara que traía con él, que era nada mas ni nada menos que una larga Katana.
-¡¡Ahh!! -Tenten tragó saliva. –No nos harías daño verdad Sasuke además solo era una broma -Sonriendo con nerviosismo.
-Pruébenme... –Esbozando la cínica sonrisa que cotidianamente se reflejaba en el rostro de Itachi.
-Y yo que pensaba darte un tierno beso antes de irte, pero en vista de que moriré, me lo reservo. –Exclamó Hinata entre risas, ante lo cual Sasuke la observó algo sonriente.
-Bueno me contendré... –mirándola a los ojos con intensidad, ante lo cual la chica no pudo resistirse y lo beso en los labios.
-Vaya, volvemos con el canal de adultos. –Itachi sonreía mientras le hacia curiosos gestos con la mano a Tenten.
-No seas envidioso Itachi. –Refunfuñó el pelinegro. –Bueno será mejor que me vaya o se me hará tarde. –Exclamó levantándose de la mesa.
-¿Te llevarás el coche? –Preguntó Itachi.
-Si que esperas que me vaya a pie.
-No claro que no, pero creo que Madara reconocerá enseguida tu trasto.
-¡¡Itachi!! –Volvió a refunfuñar.
-Toma, llévate mi motocicleta, esta estacionada afuera en el jardín, el casco esta en ella, cuídala bien. –Tirandole las llaves.
-¿Hoy estas de buen Humor? Por que para queme prestes tu bici nueva... –Exclamó con descaro Sasuke.
-Sí seguramente... –Sonriendo.
Sasuke levanto su Katana de la mesa y la ajusto a su espalda, luego camino rumbo a la puerta de calle, Hinata lo siguió de cerca, y su hermano y Tenten un poco mas atrás.
El semblante de la ojiperla se veía claramente preocupado, aun que Sasuke supiera cuidarse, a donde iba no irían a jugar.
-Cuídate mucho Sasuke. –Exclamó mientras este la besaba.
-Descuida estaré bien, Itachi se quedará con ustedes esta noche, nos veremos por la mañana deséame suerte.
-¡¡Suerte y no lo olvides, regresa junto a mí!! –Dijo aferrándose a su cuello y besándolo por ultima vez.
-Es lo que más deseo... Hinata. –Contesto éste.
En la Mansión Uzumaki horas mas tarde...
Naruto acaricio con suavidad el rostro de la pelirosa quien dormía en el sofá, en donde hacía tan solo unas horas, ambos se amaron sin reservas.
El muchacho recogió su camisa del suelo y se la puso; se acerco a una de las estanterías de la sala y saco de dentro de la misma una pequeña cobija, con la cual cubrió a la muchacha; quien solo suspiro al sentir aquella calidez, pero no reacciono de su profundo sueño.
Naruto sonrió un poco, fue hasta su escritorio, he intento seguir con su tarea, necesitaba confirmar de alguna manera todo lo que su padre había descubierto luego de la desaparición de su madre Kushina.
Al parecer no eran demasiado los datos conseguidos, Azuma había logrado seguir su pista en Sunakagure, incluso tenía fechas y direcciones de distintos lugares en donde la habían visto, pero aún así todo se desvanecía entre tinieblas ¿Habría muerto en realidad? ¿Cabía la posibilidad de que su madre estuviese viva?
Tenía que tener esperanzas, si su padre continuo durante tantos años buscando el paradero de su mujer, era por que guardaba esperanzas fehacientes de que ella estuviese con vida.
El chico centro su pensamiento en Anko. Si la operación iniciada por Kakashi salía bien, como todos esperaban, conseguiría tener varias respuestas, las cuales su padre, no había logrado alcanzar en largo tiempo. Si ese tipo Orochimaru era el responsable de aquel secuestro y desaparición, entonces Anko debía saber algo.
Sentía ahora el deseo de increpar a esa mujer y sacarle la información por su propia cuenta, aun que tuviese que recurrir a métodos poco éticos no lo pensaría ni un momento.
Naruto suspiro, recostándose un poco en su sillón, era necesario que guardase la calma que controlase su ira y esperara hasta el amanecer.
El chico tornó su mirada hacía Sakura que dormía en el sofá, se veía tan frágil, tan indefensa. Volvió a pararse, se acerco a la muchacha y se sentó a su lado.
Sakura no había cambiado era la misma de siempre, la misma niña de quien se había enamorado. Aun que ciertamente ahora era toda una mujer, la muchacha seguía siendo tierna dulce, jovial, simpática, carismática, sensual; Poseía todos los dones y maravillas que un hombre reclamaría.
Naruto se aproximo a ella, entrecerrando los ojos, y la beso en la mejilla. Luego se separó un poco de ella y la volvió a mirar.
El chico se paralizó consternado, no podía creer lo que le insinuaban sus ojos, no era Sakura quien yacía dormida profundamente en aquel sofá, aquel largo cabello negro, aquella tersa y pálida piel, aquel perfume dulce y placentero; ¡¡No!! No era Sakura, era Hinata quien suspiraba con lentitud.
La chica abrió los ojos, aquellos dos luceros perlados y fulgorosos lo miraban con tristeza y melancolía. Algunas cristalinas gotas comenzaron a empañar esas dos preciosas perlas con impunidad.
-¿Hinata? –Profirió casi imperceptiblemente, mientras vislumbraba a su dulce princesa sollozar mirándolo fijamente.
-Lo siento Naruto... –Decía la muchacha sin quitarle la vista de encima.
-¿Por qué? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿Dónde esta Sakura? –Pero la chica parecía ensimismada, pues no prestó ni la más mínima atención a su largo cuestionario.
-Prometo cumplir mi palabra, y permitirte ser feliz con la mujer que más encandile tu corazón, prometo no volver a molestarte, prometo dejarte ir... –Expreso con cierta agonía.
-Tu no puedes estar aquí... –Exclamó con vacilación pegando un salto del sofá y dándole la espalda ¿acaso se había vuelto demente?
-Descuida... solo vine a decirte adiós...
La voz de la muchacha se extinguió súbitamente dejando que el pesado e incomodo silencio reinase otra vez en la habitación.
Naruto volvió a darse vuelta, al percibir las ultimas palabras de la muchacha. Una electricidad le había recorrido todo el cuerpo de punta a punta, anudando su garganta y apretando la boca de su estomago. Miró hacia el sofá, pero la única que aun seguía allí era Sakura, quien dormía apaciblemente.
El chico se frotó la cabeza ¿Se estaba volviendo loco? ¿Por qué sufría este trastorno ahora? ¿Qué significaba? ¿Estaría Hinata en problemas? ¿Intentaría otra vez aquella estupidez que casi termina con su vida?
Naruto fue hacia su escritorio, tomó su celular que estaba sumergido debajo de algunos papeles, y encaro rumbo a la puerta. Miró a Sakura, quien seguía dormida y salió de la habitación.
Las manos le temblaban ¿Qué era lo que pretendía hacer? ¿Llamarla acaso? ¿Qué podría decirle a Hinata? ¿Qué quería saber como estaba y nada mas? ¿Qué tubo una rara fantasía con ella y que estaba preocupado por su bienestar? ¿Y que pasaría si Hinata lo detestase ahora mismo? ¿La muchacha aun lo extrañaría?
El chico camino inquietó por el largo corredor, aún con el teléfono en la mano. Titubeaba entre cometer o no aquella insana acción, mientras se balanceaba inquieto por todo el pasillo. Finalmente decidió llamar a Tenten, intentaría buscar algún tonto pretexto y así saber de Hinata, si algo malo estuviese pasando con ella la castaña se lo diría, pues jamás lograba guardar un secreto.
-Hola... –Exclamó Tenten del otro lado de la bocina.
-Hola Tenten... No digas que soy yo... –Dijo con rapidez.
-¿Ocurre algo Tenten? –Pregunto una voz reconocida cerca del alta voz.
-Nada... nada cosas personales. –Exclamó la castaña colocando la mano en el auricular.
-¿Era Itachi? ¿Esta ahí? –Pregunto el rubio.
-Sí... ¿por qué llamas? ¿Aconteció algo? –Pregunto un tanto preocupada.
-No es que... quería saber... –El chico guardo silencio al escuchar voces desde el teléfono de Tenten.
-Cuídate mucho Sasuke. –Dijo Hinata.
-Descuida estaré bien, Itachi se quedará con ustedes esta noche, nos veremos por la mañana deséame suerte. –Ese sin duda era Sasuke, pensó.
-¡¡Suerte y no lo olvides, regresa junto a mí!!
-Es lo que más deseo... Hinata. –Contesto éste.
La castaña se percató de la conversación y se dirigió rumbo al living, deseaba que Naruto no hubiese escuchado todo aquello, pero al parecer su reacción no fue tan hábil ni a tiempo.
-Hola... ¡¡Naruto!! –Expresó con preocupación al notar el largo silencio.
-Tenten... –Contesto con algo de congoja.
-No es lo que parece. –Exclamó algo nerviosa.
-¿Hinata esta bien?
-Sí, ¿Por qué?
-Nada es solo que... creí verla... y me preocupe... es todo olvídalo quieres.
-¿Creíste verla? –La muchacha sonaba confusa.
-Nada, olvídalo, has de cuenta que no llamé... –Expresó con algo de dolor e indignación, tras lo cual colgó abruptamente la llamada.
¿En que rayos había estado pensando? Al parecer Sakura tenía toda la razón y Hinata y Sasuke eran algo mas y por como sonaba la charla quizás lo fuesen desde hace tiempo.
-¡¡Soy un IDIOTA!! –Naruto cerro el celular y lo guardo con furia en el bolsillo de su pantalón.
-Parece que te hubiesen dado plantón o algo por el estilo. –Expresó con cierta burla una figura que se aproximó a sus espaldas.
-No es nada... –Dijo aun enojado.
-Te conozco como la palma de mi mano, Naruto... y al igual que tu padre ninguno de los dos consiguen disimular su mal humor.
-Supongo que tienes razón Jiraya...
-¿Es por esa chica verdad? La sobrina de Kurenai, la que resulto ser una Hyuga. –Dijo mientras se apoyaba en la pared de aquel pasillo, frente al algo compungido y colérico muchacho.
-Si... –Respondió mordiéndose los labios.
-Al parecer logro atraparte mas de lo que imaginaba es una muchacha con recursos, esas son las peores, por que uno jamás sabe con que artimañas pueden salir... –Entrecerrando los ojos.
-Al parecer me engaño desde un principio, fui un ¡¡INVECIL!! ¿Cómo pude dejar que me utilizara de esa manera? ¿Cómo le creí? Solo un estúpido podría creerse toda esa sarta de mentiras. –Naruto golpeo con su puño la pared haciendo que uno de los cuadros continuos se tambaleara.
-Cálmate Naruto... no ganaras nada poniéndote así debes dar gracias por que pudiste descubrirla a tiempo.
-No fue a tiempo Jiraya... –Caminando rumbo a su oficina.
-¿A que te refieres Naruto? –Preguntó aun desde su lugar.
-Por que... la amo...
-¡¡Espera un momento!! –Sujetándolo del brazo. –¿No habrás llegado demasiado lejos verdad?
-¿A que te refieres Jiraya? –Esquivando la mirada de su mentor.
-Sabes a lo que me refiero...
-Fuimos novios, solo un mes, pero fui muy feliz, aun que viviese engañado, aun que ella me mintiese, y aun que jugase con mis sentimientos, fueron los treinta días más felices de mi vida...
-Naruto...
-Aun que no me quede nada y aun que lo pierda todo ahora mismo, no olvidaré jamás nuestro tiempo juntos. Aun que me pese, aun que me odie y auto reproche la situación... no puedo evitarlo... y no logro contenerme al saber que alguien mas la pretende o la ama, me fastidia, me revuelve el estomago, me eriza la piel, me pone los nervios de punta, me saca de quicio completamente...
-Naruto... veo que ya no eres un chiquillo... pero la olvidarás ya veraz, date el tiempo necesario para vivir sin ella y aprenderás a olvidarla...
-Lo intentaré... -Contesto no muy convencido y con cierta resignación.
-Bien así me gusta, ve a descansar y mañana te sentirás mejor... –Dándole unos golpecitos en el hombro.
-Sí, gracias...
-Buenas noches... –Dijo Jiraya retirándose del lugar.
-Buenas noches... –Guardando silencio mientras perdía su mirada en una de las ventanas del pasillo. –Que duermas bien Hinata...
Continuará...